jueves, 19 de noviembre de 2009

LO QUE ES EL PERIODISMO




Lo que es el periodismo


Justamente ayer(1) se congregaron la crema y nata del periodismo en el Perú. Fue a raíz del cierre de la cadena televisiva RCTV de Venezuela por parte del régimen dictatorial de Chávez. Mucha indignación y, claro está, apoyo incondicional entre los periodistas a manera de un gran gremio sin fronteras. Caras de noticiero y programas políticos; personajes de prensa escrita y radio, hablando y gritando “a favor” de libertad de expresión e información. La cadena RCTV se convertía así en un ideal a defender... Pero, ¿de qué estamos hablando realmente?

¿Acaso los problemas de esta cadena televisiva al norte de Sudamérica son algo de tamaña envergadura como para exigírsenos hablar de amenaza de “libertad de expresión” del “pueblo venezolano” y de todo este sector? La libertad de expresión la requerimos todxs al momento de expresarnos –justamente– en una plaza pública, un parque, la calle, algún lugar de reunión, en un medio informativo sincero, y, por cuenta propia, muy lejos de los dueños y mandamases televisivos con su propio concepto de libertad, pero “de empresa”, e intereses y componendas. A muchos caraduras informativos se les viene en gana tocar el tema de la dignidad y los derechos en todos los idiomas, cuando, en realidad y por ejemplo, callaron o le pasaron “paño tibio” a la problemática del mercado de Santa Anita, donde sí habían personas de carne y hueso desalojadas paseando sus restos en el infortunio de la mera calle. ¿Por qué? ¿Por el “Estado de Derecho”? ¿Por la “democracia”? Y, ahora nos vienen con “libertad de expresión”.

Estas y otras expresiones, al parecer, son sacadas de algún torpe manual de comunicación o de alguna perdida clase de “ética y política” de algunos meses en su “gloriosa y abnegada” carrera profesional. Acá se rinde su pretendida objetividad frente a la defensa de los intereses de los bolsillos que les pagan, la competitividad por la noticia, las argucias para buscar la primicia, la verborrea espectacular, lo dañino de una pluma o un micrófono teledirigido por una mística insincera. El periodismo se convierte así en una innoble patraña y en el más vil de los engaños. La recompensa futura del periodismo será llegar a ser en el medio local como Federico Salazar, Rosa María Palacios, Cecilia Valenzuela, Jaime de Althaus, César Hildebrandt, y otros más, con un rostro reconocido, una cómoda vida holgada, felices con sus anunciantes publicitarios, dirigiendo o conduciendo un medio, populares y famosos...

No busquemos adalides de nada en la prensa oficial, quitémonos la chuleta de los ojos para apagar la televisión, dejemos colgada en el kiosko la prensa pestilente, desconfiemos de los “líderes de opinión”, seamos capaces de crear medios alternativos, busquemos información sin manipulación siempre con mirada crítica... La libertad de expresión es un concepto muy amplio y capaz mucho más complejo, además, tiene su base en la horizontalidad. El derecho a la información va más allá de lo que dice la “Justicia”, la constitución o el código penal, más allá de lo arbitrario de leyes que regulan las emociones de las gentes, más allá de las nebulosas relaciones entre Estado y medios de comunicación (con cierres de transmisión incluidos).

Informemos si es que podemos hacerlo, sinceramente y en forma autónoma; pero, sobre todo, no dejemos de expresar nosotrxs mismxs nuestro descontento, malestar y todas las emociones que sentimos, busquemos nuestros propios medios, despreciando al periodismo tal como es. Hagámoslo como seres humanos o como átomos revolucionarios, pero no como periodistas.

(1). La fecha en cuestión fue el jueves 21 de junio de 2007 cuando, al cierre de la cadena televisiva RCTV, salieron a protestar diversos líderes de opinión y periodistas frente a la Embajada de Venezuela en Lima. Hubo mucha cobertura de este evento específico por parte de la misma prensa que no dejaba de babear el consabido “sambenito” de “libertad de expresión” cuando ellos mismos son lugartenientes de sus respectivas empresas encuadradas en un neo-liberalismo periodístico y ruin.

Lucho Desobediencia

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